Tú no despiertas una mañana y dices: Me convertiré en Bailarín. Despiertas una mañana y te das cuenta que has sido bailarín toda tu vida… y te dices a ti mismo: yo soy un bailarín. Yo soy la danza.
La danza es la apropiación de mi cuerpo y de mi mente y mis emociones para transmitir un mensaje con determinada intención que siempre tiene que ver conmigo.
La danza es la apropiación de mi cuerpo y de mi mente y mis emociones para transmitir un mensaje con determinada intención que siempre tiene que ver conmigo.
El bailarín dice aquello que no puede verbalizar, en este sentido, la danza es un lenguaje y el cuerpo es el vehículo para mostrar lo que se quiere decir. Esto supone una entrega total del ser puesto en juego. Cuando la entrega es una entrega verdadera quien está en el rol de receptor o espectador, recibe el mensaje respondiendo también de una manera verdadera, en contacto genuino con la emoción que éste le genera. Cuando no acontece así el bailarín se queda en el mero movimiento mecánico y el mensaje es trabado.
Entonces, cuanto más me conozco en cuerpo y mente y emociones, mejor resulta la forma de expresar lo que quiero decir y más claro será el mensaje que enviamos al exterior.

No hay comentarios:
Publicar un comentario